Hace ya casi un mes desde mi último post y parece que el cuerpo pide ya a gritos una sesión de diván de urgencia. Lo pide el cuerpo y lo pide, más aún, la mente, a punto de saturarse por las múltiples vivencias de estas semanas sin pasar consulta, como necesitando un momento de desconexión de la rutina y sus efectos colaterales mediante la técnica del linchamiento de las teclas. Para qué llamarlo de otra manera si, al fin y al cabo, es lo que uno hace.
Han sido bastantes la cosas ocurridas en este mes de ausencia y muchos los enfoques que podría dar a esta sesión. Desde luego puedo decir que me ha dado tiempo a recopilar material para escribir varios posts, y vive Dios que lo haré, de temas tan diversos como los padres (otra vez, y van...), las clases particulares, el compañerismo (o la ausencia de él) entre profesores, más de talleres y salidas extraescolares, algunas cosillas sobre el panorama político en la parte que nos afecta, algunas barrabasadas de profesores hacia alumnos y otras de alumnos hacia profesores, viajes pedagógicos y viajes de estudios... Habrá tiempo para todo ello y, espero, con mayor frecuencia que la mostrada últimamente.
Sin embargo hoy me va a ocupar la ESCUELA2.0, ese concepto tan interesante como desaprovechado. Y mal planteado. Sobre todo eso, mal planteado. Empezando por Zapatero y su brillante idea de dar un ordenador a cada alumno de 5º de Primaria hace dos cursos. Atrocidades hizo muchas, pero como esta pocas.
No me pararé demasiado en contar que en una sociedad que avanza tecnológicamente a una velocidad vertiginosa es muy importante que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) formen parte importante de la vida académica. Dedicaré estas líneas a mostrar mi preocupación por el cariz de sainete que ha tomado la puesta en desarrollo del programa ESCUELA2.0 en Asturias.